Un ejemplo de oración- Nehemías 9 Parte I

Nehemías 9:1-3 “El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí. 2 Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. 3 Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.”

Pasada la fiesta de los tabernáculos, se volvieron a juntar. Esta vez ya con ayuno y contrición. En un acto de confesión de pecados, lectura de la Palabra y adoración.

El reconocimiento de los pecados de sus padres, y del justo juicio de Dios, y trato misericordioso a través de los años, los condujo a la adoración, y el reconocimiento de Quien es Dios.

Nehemías 9:4-6 “Luego se levantaron sobre la grada de los levitas, Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta a Jehová su Dios. 5 Y dijeron los levitas Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza. 6 Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.”

A Dios siempre se acerca uno de adoración y reconocimiento, respetando y honrando Su santidad. Al exaltar a Dios nos humillamos ante Él, es la introducción de la oración modelo “el Padre nuestro”.

Tenemos toda una inmensa creación en la tierra, en los mares y en los cielos, que cuentan la grandeza y poder de Dios. Su riqueza, creatividad, sabiduría, ciencia y leyes físicas que nos muestran atributos como la omnipresencia, y nos presentan a un Dios Soberano, omnipotente, que no sólo creó, sino que mantiene y sustenta la creación.

Si observáramos con mayor detenimiento y admiración la obra de Dios, y menos la del hombre, seríamos mayormente atraídos a Él, como han experimentado físicos y astrónomos de todos los tiempos.

Nehemías 9:7-8 “Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; 8 y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo.”

Cuando Dios llega a tu vida eres apartado (consagrado) para Dios. Dios te da un nuevo nombre, porque cambia y transforma tu identidad, te hace nueva criatura en Cristo.

Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Apocalipsis 2:17 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Pasar a formar parte del pacto en Jesucristo, y formar parte de la esperanza de los redimidos por Él, de alcanzar la vida eterna que Dios promete los Suyos, es la confianza de Su Justicia y Fidelidad, pues Dios siempre ha cumplido Su Palabra.

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Apocalipsis 19:11 “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.”

Romanos 11:29 “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.”

Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Abraham ciertamente durmió sin contemplar el cumplimiento de la promesa, pero confiando plenamente en que Dios lo haría, así debemos ahora hacer nosotros.

Hebreos 11:13 “Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.”

Nehemías 9:9-15 “Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo; 10 e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día.

11 Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas. 12 Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. 13 Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, 14 y les ordenaste el día de reposo[a] santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley. 15 Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías.“

Dios cumplió fielmente lo que prometió, y los liberó con gran poder. Además, los cuidó, sostuvo y guió, hasta la tierra que le había prometido a Abraham que le daría a su descendencia.

Nehemías 9:16-17a “Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. 17 No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre”

Ellos prefirieron retomar su vieja servidumbre, que servir a Dios, y es que no podemos servir a dos señores. Dios demanda exclusividad, no compartirá Su Señorío, ni a otro dará Su Gloria, pues sólo Él es Dios, y no hay otro fuera de Él.

Josué 24:15 “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”

Lucas 16:13 “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Isaías 42:8 “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.”

Isaías 45:5 “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,”

Isaías 46:9 “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,”

Si fuese una deidad malvada, tirana o caprichosa, como aquellas que crean los hombres, aún pudiera darse esto. Pero siendo Dios Bueno en gran manera, ¿cómo haremos tal cosa? He aquí nuestra gran necedad cuando así actuamos.

Jeremías 2:13 ”Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.”

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