Jueces 6:15-16 “Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. 16 Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”
1 Corintios 1:26-31 “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. 30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”
1 Pedro 5:5b “revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.”
2 Corintios 4:7 “ Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,”
Dios escoge lo débil para hacer brillar Su Gloria, y que nadie se jacte en Su presencia, reconociendo que únicamente por la Gracia Soberana de Dios ha sido posible.
No necesitamos más autoconfianza, sino mayor confianza en Dios. Esta misma seguridad la dio Dios a Moisés (Éxodo 3:12a “Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo”), quien no fue escogido cuando era grande en Egipto. Ese no fue el momento escogido por Dios, sino cuando era humilde, tras 40 años de pastoreo (Hechos 7:22-30).
Y es la misma promesa que Dios nos dio a través de Jesucristo (Mateo 28:20b “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”)
El “yo” pertenece al Gran Yo Soy, el que tiene existencia por sí mismo, el Todopoderoso, del cual dependen y fueron creadas todas las cosas.
Es esa actitud, de verse como el último hombre que Dios debiera usar, lo que te califica (Éxodo 3:11,4:10,13)
Solo aquellos que buscan su fortaleza en Dios y no en sí mismos, serán usados por Dios (2 Corintios 12:9 / Juan 15:5)